La Voz de Motul

Editorial

EL CALENDARIO DEL CONVENTO DE MOTUL.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. SECRETOS DEL CLAUSTRO DE MOTUL. PUBLICADO EN LA VOZ DE MOTUL.

La rueda calendárica del convento de Motul, pieza única en el país, fue probablemente copiada de un tratado de náutica del siglo XVI de Diego García Palacio, el primero publicado, indica la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac). Este elemento servía para determinar, con base en la orientación de la
Estrella Polar y del resto de los elementos que forman la constelación de la Osa Menor, el mes que transcurre. Los marinos usaban también la rueda calendárica para saber el comportamiento de las
mareas.

“Observando la Estrella Polar y cómo giran las otras estrellas a su alrededor se puede determinar el mes del año. Es una variante del reloj nocturno o nocturlabio árabe, con un día adicional
de lectura, donde pueden leerse incluso las horas nocturnas”, explica Antonio Rodríguez Alcalá, especialista en arquitectura colonial y miembro de la Ayerac.

“El nocturlabio es como un complemento de los relojes de sol para observar a lo largo del día y de la noche las horas canónicas de oración. Muy probablemente para eso fue creado. Los relojes de sol dan las horas del día y la rueda calendárica las de la noche, y así se podían cumplir ritos de oraciones como
vísperas, maitines, prima, sexta, tercia, etcétera”, agrega.

El especialista no conoce otro reloj de sol. Si hubo otro probablemente dejó de existir y la lectura del tiempo se complementaba con la rueda calendárica. Sin embargo, sí existen estos elementos en conventos como los de Valladolid, Conkal, Izamal, Mama y Oxkutzcab. El convento de Motul se construyó de 1587 a 1651, a cargo de fray Armando de Guevara. En la fachada hay una piedra que marca la fecha de conclusión: 2 de febrero de 1651. Rodríguez Alcalá dice que el convento de Motul era cabecera de doctrina, lo que significa que el territorio estaba dividido en varias secciones
para evangelizar a los indígenas. El convento principal de la provincia era el de San Francisco, en Mérida, donde hoy está el mercado Lucas de Gálvez. Para hacer fácil la labor evangelizadora
se divide el territorio. Motul era una cabecera de doctrina, de la que dependían templos como el de Euán (Tixkokob) probablemente, que fue una visita de doctrina.

El convento de Motul tiene nave, claustro, huerta y todo el equipamiento típico de un convento franciscano. Está dedicado a San Juan Bautista y tiene en la parte de afuera un oratorio dedicado a
Nuestra Señora del Carmen con un portal de peregrinos para albergarlos cuando visiten a la Virgen.
Rodríguez Alcalá señala que nadie ha catalogado los relojes coloniales de México, pues en el país apenas cinco personas se dedican a la gnomónica (el arte de los relojes de sol).

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