La Voz de Motul

Editorial

LA FÁBRICA DE CUBETAS DE MOTUL.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. LA FÁBRICA ATLAS DE CUBETAS DE MOTUL. Recibimos por correo electrónico de nuestro amigo y paisano Mtro. Faulo Manuel Sánchez y Novelo, director de la Enciclopedia Yucatanense este interesante artículo publicado en el Diario del Sureste el 18 de febrero de 1962 sobre la fábrica “Atlas” que producía cubos y ollas en la ciudad. A continuación ofrecemos el texto íntegro de la nota, firmada con las iniciales R. B.—D.L.

LA FÁBRICA ATLAS DE MOTUL.

Proporciónese al trabajador yucateco oportunidad para aprender o para demostrar su habilidad en cualquier labor y ese obrero o ese artesano, antes de mucho estará demostrando que es capaz y eficiente.

Distando mucho de ser considerado un Estado con gran potencial industrial, Yucatán tiene a orgullo, no obstante su factorías cordeleras, la cerveza, de refrescos gaseosos, de galletas y pastas alimenticias, de aceites y jabones, de mosaicos, de cemento etc., y es de pensar que podría industrializarse cada día más si quienes tiene los medios económicos suficientes para lograrlo se poseyesen de espíritu emprendedor y progresista, con ansias de hacer más próspera la economía estatal creando nuevas fuentes de trabajo a la par que la electrificación va envolviendo en sus redes de fuerza motriz a ciudades y a pueblos, a villas y haciendas. Se estaría labrando así un porvenir más risueño, más acorde con la realidad, para la gran familia yucateca y se iría descongestionando la pesada carga que agobia al sistema henequenero.

Si gran parte de esos capitales que sólo buscan la ganancia cómoda particular —sin importarles el necesario beneficio colectivo— del 15% sobre hipotecas, sobre rentas de fincas urbanas y en muchos casos el interés bancario de instituciones extranjeras, se canalizase hacia la creación de fuentes de trabajo industrial, en las que se tendría magnifica obra de mano, Yucatán, sus gentes, sus hogares, podrían disfrutar una economía más a tono con sus necesidades.

Por eso cuando surge una nueva industria y con ella una fuente de trabajo que dará sustento al yucateco del campo o de la ciudad, se renueva la esperanza de que el esfuerzo de quienes la crean sea digno, a la par de elogio, de imitación en su ejemplo patriótico y de cariño al terruño.
Yucatán tiene una nueva e importante industria. En el corazón mismo de la muy importante y muy congestionada zona henequenera, a escasa cuadra y media de la plaza principal de Motul, una moderna fábrica de productos de aluminio —la Atlas—en la que algo más de un centenar de hombres y mujeres rinden un trabajo altamente eficiente, produce algo así como dos mil unidades diarias de utensilios de cocina dentro de la linea de artículos que alcanza ciento veinte objetos distintos.

Esas manos que antes de dedicaban a faenas de campo se han tornado en hábiles para la industria que funciona impulsada por hombres con patriótico espíritu de empresa, con fe en el futuro y con decidida proyección de superación constante.

Nos hubiera sido muy cómodo —expresó al redactar el presidente del Consejo Directivo, D. Fermín Gómez—colocar nuestro dinero al equis tanto por ciento en vez de invertirlo en esta industria. Pero no es más beneficioso a la economía general canalizándolo hacia esta fuente de trabajo?

Así fue que la nueva industria —la fábrica de Productos de Aluminio Atlas— a cuyo meritorio impulso industrial faltó el impulso ecológico, haya llegado a lo que actualmente, a base de trabajo planificado, entusiasmo y dedicación, es: una fábrica con capital yucateco, con trabajadores yucatecos y que beneficia a Yucatán al producir artículos que sin menoscabo de su gran calidad llegan a los hogares a un precio más bajo en artículos similares. Y hay que agregar quedándose el Yucatán el dinero yucateco.

Hemos visitado esta factoría yucateca, encontrándola en actividad plena. Mientras recorremos cada uno de sus diversos departamentos, nos van haciendo amplias explicaciones acerca del proceso de elaboración los señores Ernesto Casares y los licenciados Armando Gamboa B. y Fermín Gómez Jr. Gerente y funcionarios del Consejo de Administración, respectivamente.

Reynolds de México S. A. surte a la industria Atlas de todo el aluminio en láminas y discos de diferentes medidas, que elabora. Se emplea pues, el mejor aluminio que hay en México.

En vasta sala se encuentran instaladas las excelentes máquinas de fabricación inglesa y alemana. Contamos hasta catorce tornos que en su incesante girar y manejados por manos hábiles de jóvenes yucatecos, van transformando el disco de aluminio en ollas, vasos, jarras, sartenes, lecheras, cafeteras, etc. Docenas de moldes van siendo colocados en los tornos para cubrir la diversidad de la amplia línea de producción.

La materia prima sigue su proceso de transformación y ahora vemos el llamativo trabajo de troquelado, de esmaltado, de pulido, de remache, de lavado(departamento a cargo de entusiastas y hacendosas muchachas) hasta dejar los utensilios perfectamente limpios de cualquier grasa que pudiera adquirir en su proceso de elaboración.

Constatamos la labor de esterilización a altas temperaturas y de limpieza final con detergentes y desinfectantes de gran calidad.

Como el aluminio Reynolds —de calidad insuperable— llega en color natural, de lo contrario sería perjudicial para el acabado de los artículos, los objetos a producirse en color pasan al Laboratorio en donde son anonizados a muy elevadas temperaturas y luego sujetos a un tratamiento a base de anilinas europeas y norteamericanas, adquiriendo hermosos y brillantes a la par que perfectos colores.

Ha concluido el proceso local que es vigilado y dirigido por expertos en el ramo y el toque final está a cargo del departamento de empaque. Una última revisión es hecha a cada utensilio y tras comprobar su perfección se procede a envolverla y empacarla en llamativas cajas de cartón que llevan el sello de la indiscutible calidad “Atlas”.

Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Veracruz están conociendo en este ramo la calidad de la naciente industria yucateca. Y sabrán dar el estímulo de su plena aceptación.

Ya se ve, con fe en nosotros mismos, con espíritu emprendedor y progresista se pueden hacer grandes cosas como esta. Bien por lo hombres de empresa de nuestra iniciativa privada. (R.B.—D.L.)

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