La Voz de Motul

Editorial

LA SANTA CRUZ.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL.

El 3 de mayo celebramos el Día de la Santa Cruz, una de las tradiciones espirituales más importantes de nuestra fe. La Cruz, es un símbolo universal de la humanidad, atraviesa todas las culturas y todas las tradiciones. En casi todas partes del mundo antiguo se han hallado varios objetos que datan de períodos muy anteriores a la era cristiana, marcados con cruces de diferentes estilos, en muchos casos relacionados con alguna forma de adoración de la naturaleza.

La Cruz es el único símbolo espiritual que unió a mayas y españoles. Para los mayas la ceiba verde “yaxché” que representaba la vida, se transformó en un madero, en una cruz, y en el símbolo de la resistencia maya. Los mayas nunca fueron vencidos. Sitiados por españoles, como esperanza de vida, los mayas juraron lealtad a la Cruz Parlante y fundaron Santa Cruz, hoy Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo.

Existe en Motul y su región una creencia arraigada en la Santa Cruz. La Cruz Maya tiene forma latina. Es verde como una ceiba. Existen en casas de las comisarías y la ciudad, altares dedicados a la Santa Cruz, con una o más cruces. Para estas fechas se celebran con misas, gremios, novenas, comidas y bebidas en exceso.

La Cruz está en el centro de los altares en las ceremonias mayas del chachac, representa a los cuatro bacabes. En Motul, es la patrona de la comisaría de Kopté y se le rinde culto especial en Kiní, Sacolá y Muxupip.

Actualmente, también la celebran albañiles, ingenieros y arquitectos en las construcciones en proceso, colocando en la parte más alta una cruz hecha de madera de la misma obra, adornada o “vestida” con flores de papel multicolor, banderolas y pasacalles.

En Motul se estima existen cerca de 3 mil albañiles, la mayoría trabaja en obras que se realizan en Mérida y otras ciudades. La costumbre en Yucatán es que los patrones de obra, ingenieros o arquitectos, organicen las celebraciones. Si la empresa es importante se escoge la obra más grande y ahí son concentrados los albañiles. Si la obra es chica todo corre a cuenta del “maistro”.

En algunas ocasiones se inicia con una misa para dar gracias por el trabajo. Después se organiza una fiesta con abundante comida y bebidas alcohólicas en la que participan peones, chalanes, albañiles, capataces, sobrestantes, “maestros”, subalternos y jefes. En la ciudad de Motul, en pocas obras se realizan festejos.

Esta tradición tiene su origen en la capilla de la Santa Cruz de Talabarteros en la ciudad de México a un costado de la catedral. El gremio realiza cada 3 de mayo sus celebraciones con misas, procesiones, voladores, música, pulque y comidas. Para la construcción de la catedral, el gremio invitó a los albañiles y canteros a cargo de la catedral a participar en la fiesta. Al año siguiente, los albañiles decidieron celebrar la festividad colocando una Cruz bendita en la obra. Aquí nace la costumbre que después se propaga al resto de la república.

En Yucatán, existen dos referencias de su aparición. La primera a mediados de los años sesentas, con la construcción de la escuela secundaria federal número 1 de la ciudad de Mérida, una empresa de la ciudad de México a cargo de los trabajos, agasajó a su personal de obra en esa fecha con un “tikinxic” y como detalle jocoso, un cochino encebado para quien lo pudiera atrapar.

La segunda en el año de 1972, cuando el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) construyó 41 clínicas como parte del programa de desarrollo henequenero, obras en las que participaron empresas de la ciudad de México, quienes fomentaron en nuestra tierra, la costumbre de relacionar el 3 de mayo con la fiesta de los albañiles.

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