La Voz de Motul

Editorial

EDUCACIÓN CLASISTA.

ABELARDO TAMAYO ESQUIVEL, CRONISTA DE DZILÁM GONZÁLEZ.

EDUCACION CLASISTA.

La historia del desarrollo de la educación, se remonta desde los orígenes del hombre. En  las comunidades primitivas, por ejemplo, los hombres  aprendían por sí, para sí y entre sí, pasando por diferentes Modos de Producción donde las relaciones entre los individuos comienzan a ser de orden jerárquico y de mandato autoritario y violento como lo fueron el Modo Esclavista y el Modo Feudal de Producción. En nuestros días estamos viviendo el Modo Capitalista de Producción y observamos que esa jerarquía y conducta de la clase dirigente en cuanto a su forma autoritaria y violenta de proceder, son más crueles y más peligrosas  por la falacia de sus “ buenas intenciones”.

La educación en la Comunidad Primitiva por ejemplo, no estaba confiada a nadie en especial, sino a la vigilancia difusa del ambiente, es decir, el niño se iba conformando poco a poco dentro de los moldes reverenciados por el grupo. Desde las espaldas de la madre, colgado dentro de un saco, asistía y se entremezclaba a la vida de la sociedad, ajustándose a su ritmo y a su norma, o sea, “el niño adquiría su primera educación sin que nadie lo dirigiera expresamente. Letouurneau: L’evolution de l’education dans les diverses races humaines. En síntesis, la enseñanza era para la vida por medio de la vida: para aprender a manejar el arco el niño cazaba, para aprender a guiar una piragua, navegaba. Los niños se educaban participando en las funciones de la colectividad. Vale la pena mencionar que durante su aprendizaje los niños no eran nunca castigados: “se les deja crecer con todas sus cualidades y defectos. Los niños son mimados por la madre, y si en algún momento de impaciencia llegan a ser castigados,  el padre a su vez, castiga a la impaciente”. Descamps. Y así llegan a la madurez sin la existencia de ningún mecanismo  educativo especial, ninguna “escuela” que les imprimiera una mentalidad social uniforme. Mucho menos había la figura expresa del maestro o autoridad alguna puesto que en la organización de la Comunidad Primitiva no podían existir ni rangos ni jerarquías . El ideal pedagógico se le impregnaba al niño desde su nacimiento hasta su muerte de manera espontánea y natural.

Con el surgimiento de la propiedad privada, aparecen las clases sociales. La administración de la producción surge dirigido y controlado por los más capaces pero sobre todo por quienes se apropiaron de los medios e instrumentos de producción incluyendo a las personas. Esto explica el período esclavista y feudalista. La sociedad se divide así en administradores y ejecutores presentándose relaciones de dominio y sumisión y estableciéndose los niveles jerárquicos como vemos en la actualidad, donde el Estado  mantiene y perpetúa  privilegios  económicos e ideológicos en la forma de un presidencialismo neobonapartista bipartidista burgués. Los medios de comunicación y las escuelas son elementos coadyuvantes para estos fines.

Por tanto, es imperante no una actitud reformista sino un  comportamiento revolucionario de quienes viven y conviven en las escuelas para lograr una verdadera calidad de la educación,  que contribuya a la felicidad plena del ser humano a través del desarrollo de su conciencia. Para ello habrá que alumbrar bien con las luces del saber y de la esperanza para no perderse en la confusión y la crisis moral y estructural en que se encuentra sumido el capitalismo neoliberal globalizado.

Difícil tarea pero no imposible. Habremos de estudiar,  reflexionar y proponer nuevos modelos educativos donde los actores en general  desempeñen cabalmente su responsabilidad social.

Este quehacer ha de estar nutrido ciertamente no solo del aprender a saber sino del aprender a ser y aprender a hacer tal como se desea en el perfil de egreso de los alumnos.

En nuestros días, los investigadores conceptúan la  calidad de la educación de manera multidimensional. Entre éstas la relevancia  entendida como la relación significativa de los objetivos de los programas con las necesidades de formación de los educandos para su vida presente y futura. La eficacia que se refiere a la adquisición, por parte de los educandos,  de los aprendizajes relevantes, conocimientos y habilidades básicos. La equidad  que se entiende como la calidad de un sistema educativo que apoya diferencialmente a los educandos, las escuelas, los municipios, estados, en función de las necesidades de cada uno, para que todos alcancen los aprendizajes planeados y se haga efectivo el derecho a la educación de cada individuo y la igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y egreso oportuno de cada nivel educativo. Y la eficiencia que se entiende como el adecuado aprovechamiento de los recursos que se destinen al servicio educativo. Señalan también los investigadores (que castran a la educación de un análisis clasista) que el federalismo no centralista facilita la diversidad en la solución de la problemática educativa colocándola en una escala más humana y con un sentido de realismo y coherencia planteando como reto la formación de competencias locales con el fin de mejorar su capacidad de actuar. A la vez, afirman la persistencia del desafío en el sistema educativo pues es necesario garantizar el derecho a aprender, a pensar, a tomar decisiones y el acceso seguro a contar con las oportunidades reales de un desarrollo verdaderamente humano. Todo esto sería bueno y correcto si no se quedaran en buenas intenciones

De ahí que los deberes de la inteligencia y las acciones unan y conduzcan las manos, los cerebros y los corazones por el camino de la conciencia. Que aprehendamos y aprendamos juntos la cultura y los saberes de todos los tiempos  con la maestría necesaria para usarla al servicio del desarrollo humano, para, valga la redundancia, humanizar la educación.

Destacar verdades que incomodan y duelen pero que acicatean y desafían es mil veces mejor que callarlas. Por ello, lejos de amilanarnos  ante los resultados desfavorables del aprovechamiento escolar, la reprobación, deserción etc., habremos de actuar decididos a lograr el hombre nuevo que tanto anhelamos: sano, limpio, inteligente, fraternal y solidario, feliz, que aprenda a vivir y convivir con dignidad y sepa abatir combatiendo con la razón las adversidades que la vida le depare.

¿Qué papel jugamos todos en este desafío? Determinante en la medida que nos comprometamos congruente y críticamente al proceso con acciones alejadas de la apatía y ‘fiscalización’ y nos convirtamos en verdaderos orientadores; en la medida que evitemos una función aislada y solitaria cargada de burocratismo y deshumanización. Es necesario promover la dirección colegiada y colectiva, democrática y dinámica, participativa y social, hilvanando en la comunicación eficaz el tono inteligente de la horizontalidad que rompe todo género de jerarquías.

Todas las tareas de un educador (y aquí se incluye a los padres de familia) deberán ser realizadas bajo las premisas de la razón sustentados esencialmente en el ideal pedagógico que consiste, repetimos,  en saber no solo para ser y hacer mejor su trabajo, sino para contribuir en el bienestar social del aquí y ahora de este mundo agonizante.

Es claro  que para tales fines los recursos son indispensables así como la profesionalización de los actores del proceso educativo. Pero sobretodo el compromiso y la responsabilidad en la práctica laboral donde prevalezca la vocación en el servicio y el deber de superarse constantemente. Pero una vez adquirida esa capacidad inteligente de actuar, habremos de estar alertas en conseguir la autonomía de nuestros ideales pedagógicos.

Y que nada nos arredre, porque si el camino es largo, más larga es la dicha de marchar hacia él.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: