La Voz de Motul

Editorial

LA CRISIS.

ABELARDO TAMAYO ESQUIVEL, CRONISTA DE DZILÁM GONZÁLEZ.

LA CRISIS

En el folleto “La Crisis” de Orientación Proletaria, se explica qué es una crisis, sus causas, consecuencias, ciclos, sincronización, etc. Dada la situación actual, es necesario  reproducir textualmente algunas citas de ese folleto el cual fue redactado a la luz de la ciencia del marxismo. Hoy como antes, cobra vigencia las tesis de Marx y Engels y con esto se abre una nueva era de esperanza en el socialismo como la única salida a este caos capitalista que “viene al mundo chorreando sangre y lodo desde los pies hasta la cabeza”.

“Cada diez años  -analizaban nuestros maestros hace más de 150 años- la marcha de la industria era violentamente interrumpida por una crisis general del comercio, seguida tras un largo período de depresión crónica, por unos pocos años de prosperidad, que terminaban siempre en una febril superproducción y, finalmente, en un nuevo crac”.

El crac del tercer milenio se expresa en el renglón financiero en la nación más poderosa de América latina y como un cáncer invade al mundo. Los intentos desesperados por salirse de esta crisis, de nada han de servir ni con billones de dólares que los congresos autoricen. Tan es esto así que los propios detractores del socialismo empiezan  a aceptar el fracaso del capitalismo tal como lo han publicado en sus órganos de prensa.

Ya Marx analizaba desde 1847 la quiebra de los grandes comerciantes de Londres y de los Bancos Agrarios así como los cierres de fábrica en los distritos industriales y concluía diciendo: “…todavía no se había apagado la repercusión de esta crisis en el continente, cuando estalló la revolución de Febrero”.

Las similitudes del desarrollo de las crisis a través de la historia contribuyen a entender mejor el camino que deben seguir las organizaciones revolucionarias con el objeto de transformar los Modos de Producción existentes en cada época hacia otro superior. La lectura de la obra sobre “La lucha de clases en Francia”  es recomendable ya que ofrece una explicación científica materialista de todo un período de la historia ligada a la crisis de ése momento y que determinaba las tesis más importantes sobre la táctica revolucionaria del proletariado.

Con la presencia implacable de las crisis, se agudizan las relaciones en el proceso de producción y de cambio, es decir,  se hacen más evidentes las luchas de clases debido a la extrema pobreza de los trabajadores asalariados del campo y la ciudad: “¡Frente a las orgías desvergonzadas de la aristocracia financiera, la lucha del pueblo por los víveres más indispensables!” y, con esta lucha, el inicio de la toma de conciencia, de la comprensión de la necesidad de unirse y organizarse,  porque, ciertamente, “no hay nada que perder más que las cadenas y en cambio hay todo un mundo que ganar”.

La crisis actual es fatal, no hay perspectiva, es una crisis globalizada y mundial  porque ya hace siglos que el capital rebasó las fronteras con Tratados y pactos comerciales haciendo reinar por todos los rincones al “poderosos caballero don dinero”. En la misma medida que crece y se disemina por todo el planeta,  la miseria se extiende y multiplica hasta el punto de ése crac inevitable del sistema capitalista. Así se explica en el folleto “La Crisis”: “la capacidad de compra es fatalmente inferior al crecimiento de la producción. Esto se agudiza por la poca capacidad de consumo de millones de hombres que viven en la miseria y adquiere proporciones monstruosas en los períodos de crisis con el cierre de negocios y los despidos en masa, las mercancías no se venden; los mercados se inundan”. O.P.  “El dinero constante se hace invisible, las fábricas se cierran y todo son quiebras, embargos y liquidaciones”. Engels.

“Durante los últimos ciento cincuenta y siete años, la humanidad ha conocido veintiún crisis de sobreproducción que dan como promedio entre siete y ocho años por ciclo, es decir,  del comienzo de una crisis a la siguiente. Es de observarse que en los primeros tiempos, los ciclos promediaban de diez a doce años. Paulatinamente, con el desarrollo de las fuerzas productivas, el ciclo se fue acortando pasándose a ocho años y últimamente el ciclo se reduce a cinco o seis.

La primera crisis capitalista se dejó sentir en Inglaterra en el año de 1825. Esto no es una casualidad ya que fue precisamente Inglaterra el primer país donde se verificó la primera gran revolución  industrial, al aplicar la fuerza de vapor al maquinismo industrial desarrollando en forma extraordinaria las fuerzas productivas y con ello la producción. La segunda crisis incluyó a Inglaterra y los EE.UU. Durante la tercera, además de los países mencionados, abarcó a varios países europeos, considerándose como la primera crisis mundial del modo capitalista de producción acaecida en 1847-1848…” OP.

En nuestra época en México, la crisis se presenta cada seis años. La que inició en 1974 provocó la devaluación de 1976 bajo el gobierno de Luís Echeverría. En 1980  López Portillo reunió a la gran burguesía financiera para informarles de la grave situación del país así como las medidas que habrían de tomar para salir de la crisis. Y así las crisis han seguido agudizándose sin que los más eminentes economistas encuentren  solución alguna.

“Para ponerle fin a la crisis es necesario  que el sistema capitalista deje de existir. Es necesario suprimir la contradicción existente entre la producción social y la apropiación individual capitalista de lo que se produce”. Esta contradicción es el reflejo de una ley histórica general y fundamental que Marx expone así: “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta ahí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social”.

“Se impone por consiguiente que se socialice la forma de propiedad, que los medios productivos (tierras, fábricas, bancos, etc.), pasen a  manos de los trabajadores y con esto no solo la producción sea social sino también la producción de lo producido. El proletariado, como la clase creadora de toda la riqueza y siendo ya una clase mayoritaria, tiene, como consecuencia del mismo desarrollo social, la gran tarea histórica de construir una sociedad nueva, no perfecta, pero sí superior a la actual.

Con la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción, y el conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo social, podrán suprimirse los azotes y lacras de la sociedad burguesa “…se cierra por tanto, la prehistoria de la sociedad humana”, se pasa del mundo de la ciega necesidad al de la conciencia de ella: la libertad. El proletariado con su toma de conciencia y organización se presenta como enterrador de la sociedad burguesa, mediante la revolución proletaria.

“El horizonte histórico de la burguesía está lleno de negros nubarrones que presagian la tormenta revolucionaria y su contrario dialéctico le presenta al proletariado una resplandeciente y homérica  “aurora de rosados dedos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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